martes, 22 de mayo de 2012

tuenitú

22.05.12
cumpleseven

El pavor frente al olvido es desgarrante, es un abuso tóxico de esperas, de rígida quietud que intenta, ilusa, guardarse para sí la vida entera. Mi piel, sin cicatriz alguna de tus labios, sin rastros de tu paso por mi cuerpo, insípida, inocua, inconjugable, perdida de tu luz y de tu sombra, mi piel que ahora no es más la que encontraste, que ahora no tiene más las huellas de tus huertos, de aquella flor nacida y renacida, de todas las semillas no sembradas, de flor de chile dulce y jacaranda. Mi piel que va perdiendo tus raíces, mis raíces que se aferran a otros suelos. Quise tatuar tu nombre en mis dedos, como queriendo conjugarte para siempre, como si pretendiera así existirte, grabarte en las paredes de mi lecho, morirte y cada día resucitarte, ofrecerte mi tacto, es decir mi vida, mi amor, mi olor, mi llanto y mis placeres. Quise tatuarme tu nombre en los dedos, pero no cabe. Y no quiero llevar tu nombre a medias. Lo quiero entero. Entero que no es igual que intacto. Así lo llevo, tatuado en cicatrices transparentes: tatuado, que es decir escrito en carne; cicatrices, que es decir que no se borran; transparentes, que no es lo mismo que decir inexistentes. 

martes, 15 de mayo de 2012

desatino


desatino
lugar donde conjugan las palabras, lugar donde encuentran techo aquellos seres adversos que ocupan nuestros cuerpos. un borde que dibuja el silencio, el límite feroz del desencuentro, la plácida caricia que no existe, el dios sin nombre, el imposible acuerdo de dos almas. la vida, y eso que llamamos muerte, la voz que marca ecos indisolubles. hay tantas cicatrices en las carnes, tantas que se van endureciendo, secas, rojas, transparentes, como tejiendo un velo, un abrigo robusto, un cuerpo-otro. somos un rejuntado de experiencias, un puño de maletas inservibles. somos la carne, el saco y quien lo carga, somos la espera incauta de la nada, somos la piel, el beso, el sin retorno, la clara lucidez difuminada, las ganas de correr y atragantarnos, las ganas de morirnos con los muertos, las ganas de escapar de aquel destino, la insuficiente paz que dan las ganas. somos, soy, ser-conjugado, una existencia inversa o algo descolocada, ser, más que estar, ser y existirse, involucrarse, nombrar, lanzar el ancla, despilfarrar el tedio en pleno desatino, y ocupar un lugar, un cuerpo vivo, un nicho funeral anticipado, un trecho con bordes desdibujados. 

lunes, 7 de mayo de 2012

acrónimo


mala aquiescencia, lumbrada, ilusa sombra, oscura resistió. montes aquellos, lisos, intrépidos salientes, ordenado resplandor. mente aturdida, lenta imperfecta, sedienta, occisa resquebrajó.  miente, asustada loca, imposible siquiera otra razón. mucho aprendiera, lastre insolente, sinuosa otrora renació.

y no.









y a veces sí, no queda más que asumir la derrota y soltar, y a veces ni eso. morderse la punta de los dedos, cual si fuesen uñas, y soltar. comerse el tiempo, enfermar de pega, vomitar. a veces poco menos que eso. encontrarse, revelarse, descubrirse en tal estado de desposesión, no tener nada, nada que ofrecer al mundo, nada con qué defenderse, ni enemigos enfrentables, ni quimeras, ni siquiera leña húmeda para fracasar. a veces pesa poco el cuerpo y la hélices de flores no son ni siquiera sueños, ni siquiera besos, no llegan ni a recuerdos tiernos, son apenas eso, un trío de palabras sin tejido ni pegamento, son las letras sueltas, escritas con amor incierto en un cuaderno, con amor incierto, como un amor muerto, escritas y leídas tarde, y leídas nunca, inexistentes, jamás pronunciadas, muertas, desmembradas, palabras, letras, versos, cartas escondidas y olvidadas, la desesperación cebada, el desacato, el desaliento tibio, el gris cansancio. la vida sin lugar, sin orificio, las ganas de hibernar todo el verano, el púlpito sin roces, sin jadeos, la vida acumulándose en la orilla y vos, cumpliendo sin quererlo, trabajando. 

viernes, 4 de mayo de 2012

mai


Casi todas las flores se han caído, pero quedan algunas. Los rastros, el brillo desteñido de una primavera falsa, tibia, imaginada, el contorno exiguo, las manchas en los años, la sonrisa seca, simple, sincera, el tenue resplandor de antiguos goces. Las hojas, ahora frescas y verdes y locuaces, las hojas monumento de la cotidianidad. Todo pasa aunque jamás nos pase. Todo pasa.

Las flores, resistencia absurda de adoquines trasnochados, las flores, banderas de ausencia. Casi todas se han caído en mayo. Pero algunas quedan.