martes, 30 de septiembre de 2008

de tristezas y valentías

A mis amigas, y en especial a Dani, la más valiente esta noche

A veces nuestras tristezas se nos revuelcan de golpe y se desbordan de este vaso hecho de carne que procura contenerlas. A veces se nos revuelcan cuando topamos de golpe con el dolor aún más intenso que sienten nuestras gentes. Y lloramos, todos y todas al mismo tiempo, y pareciera que la tierra va explotarse de tanto aullido perdido, y que se inundarán las calles con nuestros llantos doblemente salados, se perderán las lunas y soles, y todo, todo; desaparecerán los objetos y las casas, y las calles, y quedaran solamente nuestro cuerpos llorones derramando sus ausencias, sus colores desteñidos, sus alientos gastados e insípidos. Ay, ay, cómo duele este doler colectivo donde se mezclan nuestras culpas, nuestros descuidos y audacias, donde compartimos lágrimas y odio hacia el mismo hijueputa, donde nuestras historias, todas distintas, todas oscuras, confluyen para crearnos esta solidaridad rendida, este color que nos empareja en un ardor simultáneo que viene de la misma cepa pero no es nunca el mismo adentro de cada cuerpo. Valentía tiene la más herida, la que carga con el curso más severo de las injusticias, y el resto lloramos desconsoladamente, sin reparo, gemimos este goteo interminable de espinas y entregamos al vacío nuestras horas sin ninguna resistencia. ¡Qué nos lleve la muerte o la vida, cualquiera, que nos lleve y nos pierda entre sus esquinas! Gritamos con cobardía ante la desgraciada impotencia y queremos salir corriendo y despellejar al mundo en un acto de arcaica desesperación. No aguantamos, dolemos, agonizamos, y sufrimos como nuestra la herida de nuestra amiga. Fracasamos en este intento de coraje, naufragamos vergonzosamente donde debíamos anclarnos. No servimos hoy para un carajo, te quedamos mal, ¡qué desgracia! Quisiera yo ofrecerte mis bastones, mis manos que son pequeñas, mi sonrisa y mis bromas. Pero hoy sólo tengo este galón de llanto que se escurre por mi cara y se escapa de mis dedos goteando. Mis lágrimas y mis tristezas hoy se juntan con las nuestras, y con la tuya sobre todo, que nos parte en dos el pecho, que nos desgarra la adolescencia, y nos duele, de verdad, como duelen los corredores vacíos cuando alguien los recuerda.

lunes, 29 de septiembre de 2008

di[a]funto

Para Carlos que me ayudó a entenderlo, y para todo aquel que hoy también se sienta embaucado por la vida.

Carlos dice que este día nació muerto y yo creo que es una buena explicación. Es un día ya caducado, gastado y lullido, que intentamos recorrer porque nos toca. Es por esto que anocheció desde las 2 de la tarde, y que no para de llover materia exótica. Es por esto que a las 6 nos envuelve la penumbra hecha desvelo, y parece que fueran las 11 en una noche de lunes sin bastones.

Yo siento un cosquilleo incómodo adentro de mi cabeza, y si no cargara con esta maldita deformación profesional afirmaría que me hormiguea el cerebro. Y también siento otro cosquilleo distinto, menos incómodo, que casi culmina en placentero, pero se pierde en extraño justo antes de llegar. Es como un titilo efervescente que se ubica donde inicia mi nariz, pero del lado interno de mi cara.

Todo esto en un día que se nos torna eterno, terriblemente aburrido y lleno de horas pegajosas que parecieran durar más que las horas de una clase de colegio. Dormí toda una noche pero apenas pasaron dos horas. Dormí y soñé los sueños que se sueñan entre semana, y escuché la lluvia, e imaginé inundadas todas las calles de mi barrio. Pero desperté y seguía siendo este lunes -¡lunes temprano!-muerto y moluscoso, del que no logro escapar por más que corro en minutera maratón.

Ahora hay un olor que invade toda mi casa. No sé si viene de afuera, podría perfectamente nacer en mi nariz. Es un olor a flores, como a lirios o reina de la noche, un olor que reconozco en las pocas ocasiones en que he visitado las funerarias. Es un olor a muerte, que es siempre delicioso y siniestro. Pero Carlos lo describió mejor de lo que he podido hacerlo yo: “hay un olor a viejo, como si este día ya lo hubieran usado.”

sábado, 27 de septiembre de 2008

Poema a dos voces

El Regreso
Le Retour

El regreso es siempre doloroso.
Le retour est toujours pénible.
Unas veces más triste que otras,
Quelques fois il est plus triste,
algunas recargadas y asfixiantemente obesas,
quelques fois il est lourd, asphyxiant, obèse,
pero siempre todas punzan en los dientes.
mais chaque fois, il nous troue les dents.
¡Cómo duele este volver-hacia-mi-casa!
Il est vraiment douloureuse ce retourner-chez-moi!
con todo lo que dejo, lo que renuncio, lo que olvido.
Avec tout ce que je laisse, tout à quoi je renonce, que j'oublie.
Regresar es siempre una derrota
Retourner est toujours une défaite
que continuamos ilusamente pretendiendo ganar.
que nous continuons illusoirement à vouloir gagner.
Al volver se me escapa todo lo nuevo,
Quand on retourne, les choses nouvelles s'échappent,
todo lo otro que jamás estuvo ahí.
avec tout ce que n'était jamais là.
Se me acaban los momentos, los encuentros, los extraños;
Les moments s'échappent, les rencontres, les étrangers;
se acaban las preguntas, la soledad, los estómagos vacíos, y las copas a medias.
les questions s'achèvent, la solitude, les estomacs vides, les verres semi remplis.
Porque al volver se deshilachan los castillos,
Parce que quand on retourne, les châteaux se décousent,
se vuelve la vida historia,
la vie devient histoire,
y ya no hay vuelta atrás.
à ce moment là, il n'y a pas de renversement.
Dejamos esos mundos y esas gentes,
Nous laissons ces nœuds et ces gens,
que quizás nunca existieron;
qui peut-être n'ont jamais existé;
que talvez sólo fueron pinceladas en un lienzo,
qui peut-être ont été de petites retouches sur une toile,
letras y puntos de un libro,
lettres et points d'un livre,
o granos de arena seca en la playa.
ou les grains de sable sèchent de la plage.
Cuando partimos ya sabíamos cómo sería el regreso,
À partir du moment où nous sommes partis,
nous avons déjà su comment serait le retour,
sabíamos que no era una huida
nous avons su que cella n'était pas une fuite
sino una simple bocanada honda.
sinon tout simplement un souffle d'air.
Y volvemos a nuestras siempre-realidades
Et nous retournons à nos mêmes réalités
con la añoranza eterna de aquello que no existió.
avec l'espoir éternel d'avoir ce qui n'avait jamais existé.
Mas si pensamos en ello,
Mais si on pense à cela,
en aquellas tierras y sus gentes variadas,
à ces terres, et ces gens divers,
en sus olores y sus huellas,
à ces odeurs, à ces traces,
no logramos afirmar que son mejores…
nous n'arrivons pas à affirmer qu'ils sont meilleurs...
Pero no importa. Podrían incluso ser peores,
Mais ça n'a pas d'importance. Ils pourraient être encore pires,
mas son diferentes; es eso lo que deseamos.
mais ils sont différents; et c'est ça ce que nous souhaitons.
Y entonces regresar se torna espeso,
Et alors, retourner devient épais
y el viaje de vuelta es siempre tres veces más largo y caluroso.
le voyage de retour est toujours beaucoup plus large et chaleureux.
Volvemos con más huecos que recuerdos,
Nous revenons avec plus de creux que de souvenirs,
con los inevitablemente nostálgicos saludos
avec de salutations inévitablement nostalgiques
y las aplastantes despedidas que se clavan como agujas en los dedos.
et les départs déconcertants qui se clouent comme des aiguilles sur les doigts.
Volvemos aunque nunca nos fuimos,
Nous retournons malgré de être jamais parti,
y mientras atendemos los usuales reencuentros
et pendant que nous attendons les rencontres habituelles
no podemos evitar cuestionarnos si este lugar
nous ne pouvons pas éviter nous demander si ce lieu
es más una piel que un envoltorio de madera.
ne cesse pas d'être une peau pour devenir une enveloppe de bois.
Volvemos a la cama por la noche,
On arrive au lit la nuit,
con el mismo olor a sábana con que la dejamos;
avec la même odeur du couvre-lit que nous avions laissé;
ponemos la cabeza en la almohada,
Nous appuyons la tête sur l'oreiller,
que con el uso de los años tiene ya su forma,
qui garde notre figure avec le passage des années,
y dormimos.
et nous dormons.
En nuestros sueños estamos solos,
Dans nos rêves, nous sommes tous seuls,
y visitamos los no-lugares que añoramos.
et nous visitons les non-lieux, que nous souhaitons.
Pero siempre a las 7 el despertador
Mais le réveil sonne toujours à 7 heures
y de golpe volver, como todos los días.
d'un coup, comme tous les jours.
Siempre. Siempre nos duele volver…
Toujours. Il est toujours triste de retourner...
aunque queramos o no hacerlo.
Bien que nous ne voulions pas le faire.
MFP (2007)
DFF (2008)

Asunto de vida o muerte

Si alguien conoce esta calle, le ruego me dé su dirección.

jueves, 25 de septiembre de 2008

¡Qué mierda con esta escasez de asidero!

Carlos, no escribí el sueño. En su lugar, intenté desesperadamente perder el tiempo. Se lo sigo debiendo, prometo tenerlo pronto. Por supuesto que no es excusa, pero aquí le dejo la explicación.

A veces quisiera yo ser un hombre robusto y alerta, para poder romperle la cara al imbécil que no para de contar chistes homofóbicos al otro lado de la mesa.

Yo salí esperando trastocar cerrojos, perder mi tiempo un rato (que es siempre mi especialidad), dejar los platos sucios, respirar. Salí buscando un refugio o exilio o aunque sea un grupo de amigos tomando cerveza en un bar. Pero lo único que encontré fueron caras de extraños tiesos, conversaciones acrónicas, pedacitos de lóbulos frontales en un rompecabezas al que le faltan mil piezas. Yo, sin ser hombre robusto, quizás debí haber iniciado una pelea, a ver si los golpes ponen al día al cuerpo que hace unos días se me descordinó. Quizás, pero no lo hice y en cambio sólo escuché, y me rosaron las risas mientras mi mirada buscaba voluntariamente perderse. Y yo que dolía y dolía, y trataba de tragar mis propias lágrimas que no acabaron envueltas. ¡qué dolor en la panza la adolescencia entera puesta en escena sobre una mesa de bar! Qué terriblemente espeluznante, qué volumen, qué indignación. Si pudiera le rompería la cara a cualquiera, definitivamente a cualquiera, pero sobre todo a ese pelele al otro lado de la mesa, que cambió sus lágrimas por seguridad.

Y yo que unos minutos después exclamaría: “¡Qué mierda con esta escasez de asidero!”, volvía con el sueño y el dolor entre las cejas, volvía hacia mi casa pensando los espacios tan ínfimamente reducidos en los que puedo sentarme un rato en el suelo (y no precisamente debido a la falta de banco). Y entonces, justo cuando ya por fin me acercaba a la soledad de mi cama, algún DJ melancólico con humor tan negro como el de dios, me regaló la serenata radiofónica más linda y acertada que podría imaginar. No solamente me puso a Jim Morrison, sino que me puso la única pieza que podía sonar esta noche:

People are strange when you’re a stranger
Faces look ugly when you’re alone
Women seem wicked when you’re unwanted
Streets are uneven when you’re down

martes, 23 de septiembre de 2008

La pipa

La pipa de Carlos no es una pipa cualquiera. Eso nos lo dejó bien claro el viejo que se la vendió. Para empezar, no es una pipa que se venda en tiendas. ¡Ni siquiera en el Mercado Central la pudimos encontrar! Claro que el paseo valió la pena, sobre todo por la fiesta de colores, sonidos y olores que se encuentran siempre en el Mercado. Y también por las conversaciones fragmentadas que fuimos escuchando, como si se cambiaran las estaciones de las vidas transeúntes, con pasos rápidos pero suficientemente interválicos como para lograr tejer historias breves. Y bueno, además valió la pena porque fue esta cadena de acontecimientos azarosos la que nos llevó a la pipa. No podría haber sido de otra forma.

Como decía, esta pipa no es cualquier pipa. Se puede tirar al suelo y no se va a romper, ni siquiera se le hará una hendija. Claro que si está cargada, el preciado material se regará por los suelos y los pantalones (como pudimos comprobarlo) y será conveniente tener a mano un foco para poder recoger las migajas y algunas otras boronas de dudosa proveniencia que aparezcan. Esta propiedad, según el viejo, se debe a su carencia de ¿venas?-¿estrías?-¿estradas? (¿alguién puede recordarlo?) que hacen de esta pieza de bambú una estancia maciza y fortísima, capaz de soportar las conmociones a las que la someten las manos torpes de algunos de nosotros, y capaz también de acompañar a su dueño en los encuentros con la vida y con la muerte.

Mas estas no son ni la mitad de las virtudes de esta pipa. Porque este maravilloso artefacto viene además con un kleenex. ¡Sí, con un clinex! Y este no es cualquier sistema de limpieza, sino que a este viejo artesano realmente le tomó trabajo diseñar y moldear con sus manos las piezas para que calzaran, para que el clinex pudiera recorrer de cabo a rabo la nariz eventualmente congestionada. Este clinex, que desaparece constantemente, pero encuentra su camino de regreso para aparecer siempre adentro del bolso de su dueño, es además amigable y versátil, y acepta con sorprendente amabilidad e inigualable eficacia limpiar los viejos mocos de otras pipas.

Pero además esta pipa, y esto no nos lo dijo el viejo (probablemente para regalarnos la sorpresa), es una pipa multisabor. Eso sí, le advierto, si usted es vegetariano esta pipa no será de su agrado. Pues esta pipa, luego de un rato, cambia el sabor de las hierbas por bambú y el del bambú por carne. ¡¿Carne?! Sí, carne, y no bistec tieso y nervioso de soda barata en las afueras de la universidad. No, no. Carnita asada, adobada con olores y salsa inglesa, envuelta en tortilla y hasta aderezada con chimichurri. No sé si es porque tenía hambre (cosa poco frecuente en mí) pero yo realmente lo disfruté. Fue como engañar las tripas con el aire y la lengua con el humo, y el cerebro con la pipa por supuesto (no podía ser de otra forma).

Así que a pesar de las múltiples peripecias y los sucesos accidentosos que suelen ocurrirnos cuando nos juntamos, a pesar de los dedos quemados, el encendedor extinto y los fósforos rusos que nadie pudo encender, anoche le cogí cariño a esa pipa. Creo que se parece a nosotros, un poco, desorientada y ambigua, encontrada por casualidad, intentando perderse entre humo y sensaciones, resistiéndose al fuego que con necedad la busca.

sábado, 20 de septiembre de 2008

volver II

Volver... Porque extraño tus ojos y ansío tus manos que hace días no recorren mi piel. Volver porque mi perra hace huelga de hambre desde que partí, porque nadie tiene tiempo para cuidar mis plantas, porque la vida cuesta y el dinero se acaba. Volver y encontrarme este cuarto vacío que alguien, mientras no estaba, intentó tiernamente ordenar. Y encontrar calles repletas de carros, de tantas, tantísimas caras que no conozco, que jamás conoceré, en mi buzón treinta mensajes necios, en el refrigerador los mismos platos llenos que dejé. Y yo, encontrarme otra vez con casa y ciudad intravenosa, con vacío-de-vida-y-muerte, con ganas de verte a vos, aunque me duelan los párpados, aunque me pese la vida y me falten las montañas. Con ganas de verte a vos y algunos otros chusmillas, que hacen tolerables las tardes en san pedro y las noches frías y calladas en largas horas de internet.

Volver de un exilio fugaz donde el tiempo se estira y se explaya en la tierra, pero aún así no alcanza, no va a alcanzarnos nunca. y volver y encontrar silencio urbano que es más bien triste y espeso, y pensar en las palabras que hace dos días le escribía a mi viejo desde el sur, mientras él me robaba la vuelta buscándome entre botellas en un bar de la capital: "Mejor no vuelva nunca, viejo, no vale la pena. Ay viejo, quédese acá en el sur."